FACUNDO CABRAL

frases-con-foto-Libertad

Anuncios

“Esto, es vivir como las flores”

tatuaje-ave-y-flores

 

– “Maestro, ¿qué debo hacer para no quedarme molesto?. Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian.”

– “¡Pues, vive como las flores!”, advirtió el maestro.

– “Y… ¿cómo es vivir como las flores?”, preguntó el discípulo.

– “Pon atención a esas flores”, continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín.

– “Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos.”

– “Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse… Ejercita pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma la vida de los demás haciendo el bien.”

– “Esto, es vivir como las flores”

Ales diei nuntius

 

Ales diei nuntius
Lucem propinquam praecinit:
Nos excitator mentium
Jam Christus ad vitam vocat.

Auferte, damat, lectulos,
Aegro sopore desides:
Castique, recti, ac sobrii
Vigilate, iam sum proximus.

Jesu ciamus vocibus,
Flentes, precantes, sobrii:
Intenta supplicatio
Dormire cor mundum vetat.

Tu, Christe, somnum discute:
Tu rumpe noctis vincula:
Tu solve peccatum vetus,
Novumque lumen ingere.

Deo Patri sit gloria,
Eiusque solí Filio,
Cum Spiritu Paraclito,
Nunc, et per omne saeculum

 

El ave anunciadora de la aurora
Precede con su canto al nuevo día,
Mientras la voz de Cristo se levanta
Llamando a nuestras almas a la vida.

Dejad el lecho en que el sopor os postra
Nos dice Cristo con su voz eterna).
Y en rectitud y en sobriedad constantes
Velad sin descansar, pues ya estoy cerca…

Respondiendo a tan alto llamamiento
Alcemos nuestras preces entre lágrimas,
Con la certeza de que tales súplicas
No dejarán dormir a nuestras almas.

Oh Señor: desvanece todo sueño,
Quebranta las cadenas de la noche,
y perdonando los pecados viejos
Llena con nueva luz los corazones.

Gloria a la Trinidad, tanto en el Padre
Como en el Unigénito divino
Y como en el Espíritu Paráclito,
Ahora y por los siglos de los siglos.

Egoismo.

El Primer Ministro de la Dinastía Tang fue un héroe nacional por su éxito como estadista y como líder militar. Pero a pesar de su fama, poder, y salud, se consideraba un humilde y devoto Budista.

A veces visitaba a su maestro Zen favorito para estudiar con él, y parecía que se llevaban bien. El hecho de ser primer ministro parecía no afectar su relación, que parecía ser la de un venerado profesor y un respetuoso alumno.

 

Un día, durante su visita usual, el Primer Ministro le preguntó al maestro:

– “¿Su Reverencia, qué es el egoísmo de acuerdo al Budismo?”

La cara del maestro se volvió roja, y con una voz condescendiente e insultante, le respondió:

– “¿Qué clase de pregunta estúpida es esa?”

Esta respuesta inesperada impactó tanto al Primer Ministro que se quedó callado y furioso. El maestro Zen sonrió y dijo:

– “ESTO, Su Excelencia, es egoísmo”.

¿Eres como el cafe ?

 

Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y de cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía como hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo.

Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego.

En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir. Sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre.

A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente.

Mirando a su hija le dijo:
– “Querida, ¿qué ves?”

– “Zanahorias, huevos y café”, fue su respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias, ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó:

– “¿Qué significa esto, padre?”

Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente.

La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había puesto débil, fácil de deshacer.

El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido.

Los granos de café, sin embargo eran únicos: después de estar en agua hirviendo, habían cambiado el agua.

– “¿Cuál eres tú, hija?. Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?”, le preguntó a su hija.

– “¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?”

– “¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable, poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero… ¿eres amargada y áspera, con un espíritu y un corazón endurecido?”

– “¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviendo, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor.”

– “Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tú reaccionas en forma positiva, sin dejarte vencer, y haces que las cosas a tu alrededor mejoren… Que ante la adversidad exista siempre una luz que ilumina tu camino y el de la gente que te rodea. Esparces con tu fuerza y positivismo el dulce aroma del café”.

MECUM OMNES PLANGITE.

LATIN

O Fortuna
(Carl Orff)

O Fortuna,
velut Luna
statu variabilis,
semper crescis
aut decrescis;
vita detestabilis
nunc obdurat
et tunc curat
ludo mentis aciem,
egestatem,
potestamem
dissolvit ut glaciem.

Sors immanis
et inanis,
rota tu volubilis,
status malus,
vana salus
semper dissolubilis,
obumbrata
et velata
michi quoque niteris;
nunc per ludum
dorsum nudum
fero tui sceleris.

Sors salutis
et virtutis
michi nunc contraria
est affectus
et defectus
semper in angaria.
Hac in hora
sine nora
cordum pulsum tangite;
quod per sortem
sternit fortem,
mecum omnes plangite!

ESPAÑOL

O Fortuna
(Carl Orff)

O Fortuna,
como la luna
cambiante,
siempre creciendo
y decreciendo;
detestable vida
primero oprimes
y luego alivias
a tu antojo;
pobreza
y poder
derrites como el hielo.

Destino monstruoso
y vacio,
tu rueda da vueltas,
perverso,
vano es el bienestar
y siempre se disuelve en nada,
sombrío
y velado
me mortificas a mi también;
ahora por el juego
traigo mi espalda desnuda
para tu villanía.

El Destino está contra mi
en la salud
y la virtud,
empujado
y lastrado,
siempre esclavizado.
A esta hora
sin demora
toca las cuerdas vibrantes;
puesto que el Destino
derrota al más fuerte,
llorad todos conmigo!

 

APRENDIENDO QUE ES GERUNDIO

He aprendido que no puedo hacer que alguien me ame,
sólo convertirme en alguien a quien se puede amar;
el resto ya depende de los otros.

He aprendido que por mucho que me preocupe por los demás,
muchos de ellos no se preocuparán por mí.

He aprendido que puede requerir años para construir la confianza
y únicamente segundos para destruirla.

He aprendido que lo que verdaderamente cuenta en la vida,
no son las cosas que tengo alrededor
sino las personas que tengo alrededor.

He aprendido que puedo encantar a la gente por unos 15 minutos,
después de éso necesito poder hacer más.

He aprendido que no debo compararme con lo mejor de lo que hacen los demás,
sino con lo mejor que puedo hacer yo.

He aprendido que lo más importanteno es lo que me sucede
sino lo que hago al respecto.

He aprendido que hay cosas que puedo hacer en un instante
que ocasionan dolor durante toda la vida.

He aprendido que es importante practicar
para convertirme en la persona que yo quiero ser.

He aprendido que es muchísimo más fácil reaccionar que pensar…
y más satisfactorio pensar que reaccionar.

He aprendido que siempre debo despedirme de las personas que amo con palabras amorosas; podría ser la última vez que las veo.

He aprendido que puedo llegar mucho más lejos de lo que pensé posible.

He aprendido que soy responsable de lo que hago,
cualquiera que sea el sentimiento que tenga.

He aprendido que, o controlo mis actitudes
o ellas me controlan a mi.

He aprendido que por más apasionada que sea la relación en un principio,
la pasión se desvanece y algo más debe tomar su lugar.

He aprendido que los héroes son las personas que hacen aquello de lo que están convencidos,
a pesar de las consecuencias.

He aprendido que aprender a perdonar
requiere mucha práctica.

He aprendido que el dinero es un pésimo indicador de valor
de algo o alguien.

He aprendido que con los amigos podemos hacer cualquier cosa,
o no hacer nada,
y tener el mejor de los momentos.

He aprendido que a veces las personas que creo que me van a patear cuando estoy caído,
son aquellas que me ayudan a levantar.

He aprendido que en muchos momentos tengo el derecho de estar enojado,
mas no el derecho de ser cruel.

He aprendido que la verdadera amistad y el verdadero amor,continúan creciendo
a pesar de la distancia.

He aprendido que simplemente porque alguien no me ama de la manera en que yo quisiera
no significa que no me ama a su manera.

He aprendido que la madurez tiene más que ver con las experiencias que he tenido
y aquello que he aprendido de ellas
que con el número de años cumplidos.

He aprendido que nunca debo decirle a un niño que sus sueños son tontos;
pocas cosas son más humillantes
y que tragedia sería si él lo creyera.

He aprendido que mi familia no siempre estará pendiente de mí,
mientras otras personas no relacionadas podrían preocuparse por mí,
amarme y enseñarme a confiar de nuevo.

He aprendido que por bueno que sea el buen amigo,
tarde o temprano me voy a sentir lastimado por él
y debo saber perdonarlo por ello.

He aprendido que no siempre es suficiente ser perdonado por los otros;
a veces tengo que perdonarme a mí mismo.

He aprendido que por más fuerte que sea mi duelo,
el mundo no se detiene por mi dolor.

He aprendido que mientras mis antecedentes y circunstancias pueden haber influenciado en lo que soy,
yo soy responsable de lo que llego a ser.

He aprendido que a veces cuando mis amigos se pelean,
estoy obligado a tomar partido aun cuando no lo deseo.

He aprendido que simplemente porque dos personas pelean,
no significa que no se aman la una a la otra;
y simplemente porque dos personas no discuten,
no significa que sí se aman.

He aprendido que no tengo que cambiar de amigos
si comprendo que los amigos cambian.

He aprendido que no debe afanarme averiguar un secreto;
podría cambiar mi vida para siempre.

He aprendido que dos personas pueden mirar a la misma cosa
y ver algo totalmente diferente.

He aprendido que por más que trato de proteger a mis hijos,
ellos eventualmente se lastiman
y con éso me lastimo en el proceso.

He aprendido que hay muchas maneras de enamorarse y permanecer enamorado.

He aprendido que sin importar las consecuencias,
cuando soy honesto conmigo mismo
llego más lejos en la vida.

He aprendido que por muchos amigos que tenga,
si me convierto en su salvador,
me sentiré solitario y perdido
en los momentos en los que más los necesite.

He aprendido que puedo cambiar mi vida en cuestión de horas
ante la influencia de personas que ni siquiera me conocen.

He aprendido que aún cuando pienso que no puedo dar más,
cuando un amigo pide ayuda,
logro encontrar la fortaleza para ayudarlo.

He aprendido que los títulos sobre la pared
no nos convierten en seres humanos decentes.

He aprendido que aunque la palabra «amor» pueda tener diferentes significados,
pierde su valor cuando se usa con ligereza.

He aprendido que es muy difícil determinar dónde fijar el límite
entre no herir los sentimientos de los demás
y defender lo que creo.

He aprendido que tanto escribir como hablar
puede aliviar los dolores emocionales.

He aprendido que aun mequeda mucho por aprender en la vida,
que aunque crea saberlo casi todo, siempre llegara alguien que me  sorprendera.