¿Donde esta tu punto de equilibrio?

equilibrio

El búfalo y el yak son dos animales muy singulares. Tienen en común su capacidad de resistencia, su solidez, su mansedumbre, su parca belleza y su simpatía. Ambos son bovinos, pero el búfalo habita en las planicies y en montañas de media altura, en tanto que el yak mora en las altiplanicies y, por tanto, en lugares de notable altura. Y he aquí, porque así es el juego caprichoso de la vida, que un búfalo y un yak se hicieron amigos.

Entonces comenzó el problema para ambos. ¿Por qué? Pues porque cuando el búfalo acudía a visitar al yak a sus moradas, se sentía mareado, cansado y, en suma, padeciendo el desagradable mal de altura, y cuando el yak iba a visitar al búfalo a sus tierras, se notaba alicaído, víctima de un insoportable calor y de un aire irrespirable. Búfalo y yak se quejaban. Les unían estrechos lazos de amistad, pero cada vez que uno visitaba al otro en verdad que la cosa se complicaba. Estaba en juego, incluso, la salud de ambos.

– “Pero yo, hermano yak, no quiero dejar de verte”, dijo tristemente el búfalo.

– “Amigo búfalo, tampoco yo querría nunca dejar de verte a ti.”

¿Qué hacer? ¿Cómo resolver el problema? El búfalo y el yak consultaron a un ermitaño. Estaban muy apenados. El ermitaño era un hombre de mente clara y corazón dulce como el jugo de la caña de azúcar. Escuchó con paciencia a los animales. Incluso vio alguna lágrima en los ojos del búfalo. Dijo:

– “Nos os preocupéis, amigos míos. Lo importante es siempre encontrar el punto de equilibrio.”

– “¿El punto de equilibrio?”, preguntaron extrañados los bovinos.

– “Así es”, repuso el ermitaño . “¿Por qué creéis que me he dedicado a la meditación y a las privaciones durante tantos años? Para hallar el punto de equilibrio.”

– “¿En qué nos puede ayudar eso?”, preguntó el yak.

– “¿Cómo soluciona nuestro problema?”, preguntó el búfalo.

– “En el punto de equilibrio siempre está la respuesta. Os diré lo que debéis hacer. Buscad conjuntamente el terreno del medio en el que podéis reuniros, cediendo cada uno un poco, pero sin extremarse. Que el yak baje hasta donde le sea posible sin perjudicarse y que el búfalo suba hasta donde pueda sin dañarse. En esa franja de tierra os encontraréis.”

El búfalo y el yak encontraron la solución gracias al buen consejo del sabio ermitaño. Han fijado su lugar de encuentro y han descubierto dos cosas muy importantes: el valor de la amistad y la doctrina del equilibrio.

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¿Dónde estoy yo?

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Érase una vez un hombre sumamente estúpido, un loco, o quizás un sabio, que, cuando se levantaba por las mañanas, tardaba tanto tiempo en encontrar su ropa que, por las noches, casi no se atrevía a acostarse, sólo de pensar en lo que le aguardaba cuando despertara.

Una noche tomó papel y lápiz y, a medida que se desnudaba, iba anotando el nombre de cada prenda y el lugar exacto en que la dejaba.

A la mañana siguiente sacó el papel y leyó: “Calzoncillos…” y allí estaban. Se los puso. “Camisa…” allí estaba. Se la puso también. “Sombrero…” allí estaba. Y se lo encasquetó en la cabeza.

Estaba verdaderamente encantado, hasta que le asaltó un horrible pensamiento:

– “¿Y yo?¿Dónde estoy yo?”

Había olvidado anotarlo.

De modo que se puso a buscar y a buscar, pero en vano.

No pudo encontrarse a sí mismo.

No me grites, yo te quiero.

nosoyo

Un día Meher Baba preguntó a sus mandalíes lo siguiente:

– “¿Por que la gente se grita cuando están enojados?”

Los hombres pensaron unos momentos:

– “Porque perdemos la calma”, dijo uno, “por eso gritamos.”

– “Pero… ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado?”, preguntó Baba, “¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?”

Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía a Baba.

Finalmente él explicó:

– “Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.”

Luego Baba preguntó:

– “¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?”

– “Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente… ¿por qué?… sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña. Cuando se enamoran más aún, qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven aun más cerca en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuan cerca están dos personas cuando se aman.”

Luego Baba dijo:

– “Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso.

¿POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS?

cementerios

 

Nadie es una isla completo en sí mismo;
Cada hombre es un pedazo de continente,
Una parte de la tierra;
Si el mar se lleva una porción de tierra
Toda Europa queda disminuida, como si fuera
Un promontorio, o la casa de uno de tus
Amigos, o la tuya propia;
La muerte de cualquier hombre me disminuye,
Porque estoy ligado a la humanidad;
Y por consiguiente, nunca hagas preguntar
¿Por quién doblan las campanas?

Doblan por ti. 

JOHN DONNE (poeta inglés1572-1631)

 

CONOCETE A TI MISMO.

conocete_a_ti_mismo

 

La nada no existe desde el momento en el cual no es. La ausencia es inalcanzable, el no-ser inescrutable. Quien lo penetra deja de ser desde siempre. Ahí, donde el Amor es tan grande, por ello la unión tan poderosa, y se concentra en tal magnitud, que todo se comprime en su hondo centro hasta el infinito, hasta el punto cero, hasta la nulidad. ¡Centro absolutamente poderoso que supera cualquier limite, que trasciende la existencia misma! Más allá del ser se regocija lo infinitamente diminuto e insignificante, lo inocente. Es tan irrelevante en su sencillez, que es invisible. Es la Unidad de todas las cosas; el punto donde todo se ama en uno indivisible: tu ser más profundo, atemporal, intacto. En el fondo, detrás de nuestros disfraces, todos los seres somos el mismo y único Amor primigenio. Eres el sostén del ser cada vez que te inmolas por quien amas y mueres para renacer en ti. Eres el fundamento del ser cada vez que te desvistes de tu individualidad y desapareces. ¿Quién Eres? Eres ellos, eres yo: “conócete a ti mismo”.

La verdad no esta fuera.

 

“No te esfuerces por juntar riquezas en la tierra, porque podrán ser robadas por ladrones o volverse obsoletas. Además no te olvides que al dejar este mundo, tendrás que abandonarlo todo, y entre ello tu propio cuerpo. Entonces, ¿de que sirve amontonar riquezas?. Colecciona los tesoros que alimentan tu espíritu, las buenas obras, el bien que haces al ayudar a tus hermanos a encontrar el camino hacia la paz , por que todas estas riquezas te acompañaran más allá de esta vida”

Ángel o Demonio

 

Usted me llama Ángel de Amor y luz,
un ser de bondad y eterno fuego,
enviado desde el Cielo para guiar vuestros pasos
por senderos donde los espíritus ansían caminar.
Dices que brillo como un astro en el firmamento;
como un rayo en el crepúsculo, una chispa de la Fuente.

Ahora escucha mi respuesta, y deja que el mundo la oiga:
Hablo sin temor sobre lo que conozco;
El puro, el fervoroso Amor es el espíritu creador
que hace de las mujeres ángeles.
Yo vivo, existo sólo por usted, sólo en usted.
Nuestras almas juntas yacen atadas
por las antiguas leyes sagradas,
y si yo soy un Ángel, usted es la causa.

Mientras mi bote agitaba las espumas del mar,
observé en calma desde la proa:
Encantador el Amor brillaba,
el pulso firme sobre el timón;
iluminado en sus bellas formas.
¿Maldeciré entonces la barca que en la noche fue naufragio,
pues el infame navegante abandonó su puesto
envuelto en radiantes sombras?
Mi propio bote no es ajeno,
pues él también se ha perdido.
¿Ha desertado el marinero
o se ha dormido en su puesto?

He dejado los tesoros de mi alma a vuestros pies,
(sé que algunas damas lo hacen cada día).
No hay criatura que camine por esta calle
que posea el negro corazón que yo anhelo.
Usted ha despreciado todos los tesoros,
así como muchos caballeros con el corazón de hielo.

Esta llama del altar de Dios,
este fuego sagrado del Amor,
que arde como dulce incienso sólo para usted,
hoy será el estigma de mi vergüenza.
Ha torturado mi espíritu con su falsedad,
ignominia que todo lo pervierte;
los Ángeles y los Demonios nacen del mismo vientre
hasta que la Pasión los guía hacia abajo,
o por el camino ascendente.

Yo les advierto, a todas las mujeres
que habitan bajo la máscara de esposas,
y a las dulces y tiernas madres,
que el destino nunca es justo.
Son las damas las que abandonan sus vidas
por la locura que brota de la desesperación.
Como la brasa que en la chimenea consume su calor,
el desdén derriba todos las murallas.

El mundo es cruel al juzgar estas cosas,
un gran mal y un gran bien
se alimentan del mismo seno.
El Amor nos convoca y nos desgarra,
cubriendo nuestros hombros con sus alas;
Y lo mejor bien puede ser lo peor,
y lo odioso ser lo deseable.
Usted debería agradecer que esta pena se haya ensañado así,
pues el Demonio ha enterrado al Ángel que hay en mí.

Ella Wheeler Wilcox.