No es el destino….

1.- La Actitud
La Felicidad es una elección que puedo hacer en cualquier momento y en cualquier lugar. Mis pensamientos son los que me hacen sentir feliz o desgraciado, no mis circunstancias. Sé capaz de cambiarte a ti mismo, y el mundo cambiará contigo.
Recuerda que lo único que puedes controlar en el mundo son tus pensamientos…

2.- El Cuerpo
Mis sentimientos son influenciados por mi postura. Una postura adecuada genera una disposición feliz.
Es importante también que hagas ejercicio, éste nos libera del estrés y genera la secreción de endorfinas, que hacen que nos sintamos bien. Mira siempre hacia arriba y solo podrás reír, pues no conozco a nadie que haya podido llorar en esa postura.

 
3.- El Momento
La felicidad no esta en los años, meses, en las semanas, ni siquiera en los días. Solo se la puede encontrar en los momentos. “Hoy es el mañana de ayer”… además la vida siempre tiene derecho a sorprendernos, así que aprende a vivir el presente sin ninguno de los traumas del pasado ni las expectativas del futuro. Recuerda que la Felicidad no es una meta, sino un trayecto. Disfruta de cada momento como si en él se combinaran tu pasado, tu presente y tu futuro.
4.- Nuestra Propia Imagen
“Debo aprender a amarme a mi mismo como soy”. Creer en ti mismo da resultados. Cuanto más te conozcas, mayor será tu ventaja con respecto a los demás.
Hammarshold decía: “El camino más difícil es el camino al interior”… pero, al menos una vez en la vida, debemos recorrerlo.

5.- Las Metas
¿Sabes cuál es la diferencia entre un sueño y una meta?
Una meta es un sueño con una fecha concreta para convertirse en realidad. Un sueño es solo un sueño, algo que esta fuera de la realidad… así que atrévete a soñar, pero atrévete también a lograr que esos sueños se hagan realidad! “Apunta hacia la Luna, pues aunque te equivoques, llegarás a las estrellas…” Y cuando te pongas una meta difícil o creas que tienes un sueño imposible, recuerda que el éxito es solo la recompensa, pues lo que vale es el esfuerzo.

6.- El Humor
La sonrisa es muy importante para mejorar la autoestima. Cuando sonreímos, aunque no sintamos nada, nuestro cerebro lo entiende como una señal que todo va bien y manda un mensaje al sistema nervioso central para que libere una sustancia llamada beta-endorfina, que da a la mente una respuesta positiva. Dicen que una sonrisa cuesta menos que la electricidad, pero que da más luz. Además, con cada sonrisa siembras una esperanza.

7.- El Perdón
Mientras tengas resentimientos y odios, será imposible ser feliz. Lo maravilloso del perdón no es que libera al otro de su eventual culpa, sino que te libera a ti de un sufrimiento.

8.- Dar
Uno de los verdaderos secretos para ser feliz es aprender a dar, sin esperar nada a cambio. Las leyes de la energía te devolverán con creces lo que des. Si das odio, recibirás odio, pero si das amor, recibirás invariablemente amor.
Solo el que aprende a dar está en camino descubrir la verdadera felicidad.

9.- Las Relaciones
La sinergia es unir fuerzas y caminar juntos para conseguir cosas. Siempre que dos o más personas se unen en un espíritu de colaboración y respeto, la sinergia se manifiesta en forma natural. Entiende a las personas que te rodean, quiere a tus amigos como son, sin intentar cambiarlos, porque cuando te sientas mal, el verdadero amigo estará allí para apoyarte y brindarte todo su amor. Así que cultiva tus amistades, ¡ellas nos son gratis! La amistad, al igual que la mayoría de los sentimientos, debe fluir de manera natural.

10.- La Fe
La fe crea confianza, nos da paz mental y libera al alma de sus dudas, las preocupaciones, la ansiedad y el miedo.
Pero no te asustes cuando dudes, pues bien decía Miguel de Unamuno: Fe que no duda es fe muerta”. Dicen que el hombre llega a ser sabio cuando aprende a reírse de si
mismo. Ríe, ríe alegremente… y el mundo reirá contigo.

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Quizás, solo sea una quimera, pero vale la pena intentarlo. O no.

Después de algún tiempo viendo pasar la vida en el techo del comedor, mientras su mente divagaba, en los últimos meses las regresiones mentales al pasado, eran cada vez mas frecuente, en según que temas , se podría decir que eran continuas y continuadas

Empezaron siendo muy espaciadas en el tiempo, pero poco a poco , según avanzaban en el tiempo/ espacio, se estaban haciendo mas frecuentes.

Y mas vivas.

Y eso, no es que le asustara, no, esos temas nunca le habían producido miedo, si un gran respeto a lo que no se entiende, pero nunca miedo. Podía mas su curiosidad , a la prevención lógica que estos temas demandaban

.Pero (y si siempre hay un pero) en estos últimos días, la cosa ya empezaba a ser preocupante, las situaciones que , automáticamente, le llevaban al pasado, se sucedían una detrás de otra.

Algunos días había llegado a pensar que su mente estaba del revés, o al menos que había perdido , la mas mínima sensación de realidad y sentido de funcionamiento normal.

Y no hablaba de cosas extrañas, ni siquiera misteriosas. No .

Hablaba, o quizás pensaba, de retornos automáticos al pasado . A su pasado.

Hechos tan normales de ver a una hija llamar a su padre, o el roce de unas manos , al segundo le retrocedían a etapas ya quemadas..

Cualquier situación de cariño , sobre todo hacia personas mayores , le producían una extraña sensación de desasosiego y un extremo nerviosismo en el estomago.

Y esta sensación de desasosiego es la que le llevaba a pensar que quizás había llegado el momento de volver a coger la mochila, vestirse su vieja cazadora de cuero y empezar , una vez mas un viaje. Quizás llevaba mucho tiempo estancado, parado, teorizando sobre cosas que no tenían teoría alguna, quizás había llegado el momento de empezar a moverse y vivir de acuerdo con aquello que tantos años llevaba estudiando y dándole mas de mil vueltas.

Al fin de cuentas el movimiento se demuestra andando.

Quizás había llegado el día que el viajero, volviera al camino, pero esta vez , visto lo visto, estaba seguro que que seria el viaje definitivo, que ya no habría marcha atrás. Quizás .

Y todo esto lo estuvo pensando, sentado en el viejo sofá , mientras su mente se perdía en extrañas visiones, desordenadas, sin sentido, tan desordenas como este cumulo de letras, palabras, frases, totalmente erráticas, sin sentido alguno. Sin sentido aparente. Como siempre.

 

Corazón de cebolla.

 

Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas. Como todos los huertos, tenía mucha frescura y agrado. Por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y a escuchar el canto de los pájaros.

Pero de pronto, un buen día empezaron a nacer unas cebollas especiales. Cada una tenía un color diferente: rojo, amarillo, naranja, morado… El caso es que los colores eran irisados, deslumbradores, centelleantes, como el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo.

Después de sesudas investigaciones sobre la causa de aquel misterioso resplandor, resultó que cada cebolla tenía dentro, en el mismo corazón, porque también las cebollas tienen su propio corazón, un piedra preciosa. Esta tenía un topacio, la otra una aguamarina, aquella un lapislázuli, la de más allá una esmeralda … ¡Una verdadera maravilla!

Pero, por una incomprensible razón, se empezó a decir que aquello era peligroso, intolerante, inadecuado y hasta vergonzoso. Total, que las bellísimas cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa e íntima con capas y más capas, cada vez más oscuras y feas, para disimular cómo eran por dentro. Hasta que empezaron a convertirse en unas cebollas de lo más vulgar.

Pasó entonces por allí un sabio, que gustaba sentarse a la sombra del huerto y sabía tanto que entendía el lenguaje de las cebollas, y empezó a preguntarles una por una:

– “¿Por qué no eres como eres por dentro?”

Y ellas le iban respondiendo:

– “Me obligaron a ser así… me fueron poniendo capas… incluso yo me puse algunas para que no me dijeran nada.”

Algunas cebollas tenían hasta diez capas, y ya ni se acordaban de por qué se pusieron las primeras capas. Y al final el sabio se echó a llorar. Y cuando la gente lo vio llorando, pensó que llorar ante las cebollas era propio de personas muy inteligentes. Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón. Y así será hasta el fin del mundo.

Nadie se lo dijo.

 

Había una vez dos niños que patinaban sobre una laguna helada. Era una tarde nublada y fría, pero los niños jugaban sin preocupación. De pronto, el hielo se reventó y uno de los niños cayó al agua, quedando atrapado. El otro niño, viendo que su amigo se ahogaba bajo el hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró romper la helada capa, agarró a su amigo y lo salvó.

Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaban cómo lo hizo, pues el hielo era muy grueso.

– “Es imposible que lo haya podido romper con esa piedra y sus manos tan pequeñas”, afirmaban.

En ese instante apareció un anciano y dijo:

– “Yo sé cómo lo hizo”.

– “¿Cómo?”

– “No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo”.