Para decir adiós
Siempre regresamos
A donde todo comenzó.
Nos esmeramos tanto en alejarnos de la vida
Y al final nos quedamos anclados
En la estación de la ternura.
Por eso aceptamos el dolor que acecha en los andenes
Para no llorar y no decir hasta nunca.
Uno se despide mansamente
Pero resulta deteniéndose después
En la lejana morada del recuerdo.
Y es que sucede que el alma se acostumbra.
A observar la inexorable partida de las cosas
Porque es imposible regresar
A recorrer de espaldas el camino.

5 Comentarios
Es dificil abandonar la estación de la ternura y las despedidas, a pesar de repetirse, siempre cuestan…
No hay que desperdirse jamás de nada ni de nadie.
no te despidas jamassssssssssssssss
¿Quién dice cuando se llega al final del viaje?
¿Quien lo dice? Desgraciadamente, pocas veces son las que lo decidimos nosotros, pocas, la mayoria de veces el final del viaje lo deciden por nosotros. Si , desgraciadamente es asi.